MARCO REAL DE LA IGLESIA
Muchos hogares cristianos afrontan circunstancias tales como que los niños llegados a la adolescencia ya no quieren ir a la Iglesia, se aburren o creen que como papá o mamá son cristianos tienen su salvación separada y ya no se preocupan por su vida espiritual. Pero hay una gran realidad: “Dios tiene hijos no nietos” Por esto, desde pequeños se les debe enseñar a tener una relación personal con Jesús, una relación tan fuerte que no puedan vivir sin Jesús, que no hallen su vida fuera de Cristo, sobretodo enseñarles una relación, no una religión porque esto se desvanece, más el amor edifica. Ese amor que es Cristo, conocerlo a El. (1 Co 8:1) esto a través de la Palabra de Dios guardada en su corazón como su mayor tesoro (Pr 2:1 y 4) Por eso, dice la Palabra: Instruye al niño para que de viejo no se aparte (Pr 22:6) estará seguro su futuro ¡Gloria a Dios! Por eso si vemos jóvenes aburridos, obligados por los padres a ir a la Iglesia, ya entendemos el motivo. Pero la Iglesia no debe servir de entretenimiento para que los jóvenes no se vallan, sino de guías espirituales para limpiar su camino (Sal 119:9) y que la Palabra de Dios en su corazón haga su obra conforme a su poder (2 Ti 3:1617) (Is 55:10-20)
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